martes, 5 de enero de 2010

Capítulo ocho

Charlie metió el coche en el garaje(si ya le tenía miedo por el día a mi querido sótano ya por la noche tenía que ir agarrada de mi madre como una niña pequeña, osea así, como Nicole.) Me bajé del coche y mamá subió las escaleras a mi lado por si me caía(y porque sabía que era una miedica también) y me di cuenta de que la bicicleta de Álex seguía ahí tirada en el suelo, como yo la había dejado. Miré a Álex que iba detrás mía y parecía perdido en sus pensamientos. Era tan guapo cuando no fruncia el ceño cabreado, pero yo pocas veces podía disfrutar de eso por que siempre que nos mirabamos no matabamos mutuamente, casi nunca lo veía en paz conmigo y eso me llegaba a cansar a veces, pero solo a veces. Si en realidad era un cacho de pan, le pegaba y él no hacía nada, aunque había una cosa para recalcar, el me besó primero y antes eso hay una norma, si te besa sin permiso tienes derecho a pegarle, yo no digo nada pero es una norma y hay que cumplirla o esta, tal vez fuese mi excusa para escabullirme de todo, no lo se.
Le miré la nariz y recordé el golpe que le metí, con decir que me hice daño yo en la mano no quiero saber cuanto le debería de haber dolido, si es que soy una imbecil, y lo peor es que lo se y no hago nada para cambiar.
Se dio cuenta de que lo estaba mirando y quité la vista corriendo, era vergonzoso no con él sino con cualquier persona que te pillaran mirandola embobada. Cambié la vista a su bicicleta y el se rió y negó con la cabeza. 
¡Vale!, estaba claro que me había pillado en todo lo mío pero, ¿que pasa?, él también me miraba a escondidas, ¡eso no lo podía negar!
Lo miré y movió los labios para que se los leyera.
-Olvidalo.-miró su bicicleta.
Yo le sonreí y miré hacia delante para seguir subiendo las escaleras. Al rato fruncí el ceño extrañada. No era propio de él rendirse y menos si no había sido él quién había movido la última ficha, algo me olía mal o no, quizás por una vez  todo había acabado.
Subí a mi cuarto como pude y me puse el pijama. Por suerte antes de irme de casa me puse unos tenis que tenía en la entrada. Se ve que después de la pelea mamá subió a mi habitación la zapatillas que dejé tiradas abajo, era tan buena.
Me metí en la cama y ví pasar a mamá por la puerta que estaba entornada.
-¡Mamá!.
-Dime, mi vida.-asomó la cabeza.
-¿Me quieres arropar?.-Mamá puso los ojos fuera de sus órbitas y pasó acercandose a mí.
-Un momento...que dios me conserve la vista por que el oído creo que me está fallando. ¿O puede que haya escuchado a mi hija decir:¡¿que si la quiero arropar?!, no, no puede ser, me falla el oído, eso es, lo dicho, que dios me conserve la vista.
-¡No, mamá!, no te burles de mí, ¿porqué?
Mamá se rió y me tapó con la manta.
-¿Está así bien mi chica dura?
Sonreí y afirmé con la cabeza, pero pronto se me borró la sonrisa de la cara.
-Mamá...-no sabía como decirlo.-yo...estaba muy enfadada y no pensé nada más, lo siento. Me comporté como una...
-Da igual hija, eso ya ha pasado, yo ya lo he olvidado, ahora, si que te pido una cosa, le tienes que pedir perdón a Charlie, esas cosas no se dicen, él se porta muy bien contigo y solo quiere que os lleveis bien y creo que esto ya lo hemos hablado,¿no?, ahora esta es nuestra familia pero eso no quita que tú no tengas otra, ¿me entiendes? yo solo quiero que aprendas a controlarte más; porque una retirada a tiempo duele menos que un: "lo siento" a la persona que has echo daño, ¿si? 
-Claro, llevas razón pero yo necesito saber que tú me has perdonado.
-Tu estás perdonada siempre, aunque no malintrepretes mis palabras.- nos reímos. Eso me lo decía cuando yo era una mocosa y hacia lo que quería con sus palabras.
Hace tiempo mamá me contó que yo de pequeña como ahora estaba siempre perdonada, esa frase me la dijo por primera vez cuando tenía seis años y con seis añitos quién no va a malintrepretar esas palabras, dice que me peleé con una amiga y le pegué un mordisco(según mamá era malisima de pequeña, yo ya es que ni me acuerdo la verdad) y entonces mamá y la madre de la niña se dieron cuenta y me dijeron:
-Pidele perdón.- y yo miré a la niña y le dije: Mi madre dice que yo siempre estoy perdonada por eso no hace falta que te lo pida, ¿no?. Ya me has perdnado, ¿verdad?.
Dice mamá que se miraron su amiga y ella y no pudieron dejar de reír en toda la tarde aunque después me dijo que eso no tenía nada de risa que me había portado muy mal con mi amiguita pero cuando me lo contó yo tembién me reí y no me detuve a pensar en lo mala que era, si no, en lo inmensa que era mi inocencia cuando solo era una enana.
-Mamá...
-¿Qué?, cariño.
-¿Echaré de menos a papá?.-Le dolió que le preuntara eso y seguro que estaba buscando una buena respuesta, porque se quedó pensativa.
Me echó el pelo hacia trás y me acarició la mejilla.
-Claro que sí, pero te traeré a verlo todas las veces que quieras, todo va a seguir igual que antes, ¿vale?, ahora duermete.-se levantó, apagó la luz y entorno la puerta.
-Mamá, espera...-se asomó.
-¿Y Dani?,¿Que pasa con Jackson, Guti, Javi, todos los chicos en general?, ¿Qué haré sin ellos?,¿Y si me olvido de ellos al cabo del tiempo sin darme cuenta?
Mamá sonrió.
-Duerme cielo, mañana hablamos, es muy tarde.
-Si, pero contestame.
-Nunca los olvidarás, estate tranquila.-cerró la puerta.
-Mamá, mamá...
-¿Queeeee?- Abrió la puerta cansada.
-¿Y Eli?, jamás encontraré a una amiga como ella, me volveré majara si no está a mi lado para ponerme los pies en la tierra.
-Vicky.-suspiró y se acercó a mí.-¿ que voy a hacer contigo?.-Se sentó en el borde de la cama.-Yo también viví tu situación hace muchos años. Hubo momentos en los que creí que la tristeza sería eterna, pero volví a sorprenderme a mí misma riendo sin parar. Cuando me separé de tu padre hubo un momento en el que dejé de creer en el amor y entonces me di cuenta de que aquí estaba Charlie, siempre a mi lado y no puedo dejar de amarlo cada día más y más. Hubo un momento en el que creí que jamás volvería a encontrar un amigo, que la amistad no volvería a existir y entonces de pronto sin saber como, entró en mi vida Clara que me hizo reír y llorar en lo mejores y peores momentos. Hubo un momento en el que estaba segura de que la comunicación con alguien se había perdido y fue luego cuando el cartero visitó el buzón de casa dejando una carta de tu padre. Hubo un momento en el que una pelea parecía ser eterna y sin dejar de entristecerme terminó en un abrazo a las doce de la noche, en un sitio no muy ameno. También hubo un momento en el que un examen me pareció imposible de pasar y mirame ahora, ¡Soy profesora!. Hubo un momento en el que sentí que no podría hacer algo y hoy me sorprendo a mi misma haciendolo. Hubo un momento en el que creí que nadie podría comprenderme y entonces vinistes tu al mundo, alguien que parecía leer mi corazón. Y con esto lo único que quiero que entiendas es que, si hay momentos en que la vida nos ha cambiado en un instante, nunca olvides que aún habrá momentos en que lo imposible se tornará en un sueño echo realidad.
-¡Vaya!.-susurré alucinada, mamá me había dejado verdaderamente boquiabierta.
-¿Entiendes lo que intento explicarte?.- Sentí unas ganas enormes de abrazarla.
Me levanté efusivamente y me tiré a ella. Claro que me iba a Estados Unidos, me iba al fin del mundo junto a ella si hiciese falta.

3 comentarios:

By_karacola dijo...

no hay nada mejor como cuando tu madre viene y te aropa x las noches :D jaja yo tngo 20 años y me encanta que lo haga :) jajaja

muy buen texto

bes0osss

kili lautner dijo...

jajajajaja la verdad es que si XD

Anónimo dijo...

Me encanta el libro, cada capítulo tiene su cosa :) Sigue así y ves subiendo capítulos mas amenudo por favor !^^